Kamikaze (I) ©, MCG

No lejos de allí... en otra ciudad canadiense que no fue afectada para nada por el apagón, una mujer barriendo las hojas de su patio consigue un pequeña prenda de aviador tirada en el suelo justo debajo del árbol de sus pájaros. Extrañada, lo revisa por todos lados, y en uno de sus bolsillos se encuentra con una nota garrapateada a mano. Se trata de unos versos mínimos. Ella esconde la nota en su delantal y se adentra en la casa. Acaban de pasar en las noticias acerca del apagón masivo en gran parte del norte de los Estados Unidos y algunas ciudades del Canadá; recomiendan ahorrar energía. Va de habitación en habitación apagando las luces, quedándose a oscuras, y uniéndose en un acto simbólico a las ciudades vecinas afectadas. Finalmente se deja caer en un sofá retirado de su estudio; cansada, allí en la penumbra, enciende su Solitaire y abre la nota..."
apenas termine
te escribo estos versos
antes que la aurora se marche
desde este propio yo
que te nombra una
vez más
tu nombre que es uno
viaja escondido en un
barquito de papel
inhalando el aire
el suave verde de tus árboles
el ruido de los pájaros
te hace voltear
a babor
estaré de nuevo
en esa esquina
en donde tú
siempre me miraste
para que te viera
sonreír